Las fuentes del Ega

Iniciamos con esta entrada una serie de reseñas que queremos dedicar a las múltiples fuentes del río Ega, así como a las de sus afluentes y hermanos menores Ayuda, Inglares, Linares, Odrón o Zadorra (nacedero de Opakua/Muniain).

Aguake (Antoñana)

A vista de pájaro se aprecia muy bien la comarca natural que llamamos ‘Alto Ega’, una considerable masa boscosa que los mapas (como el inferior) enmarcan en el perímetro de tres grandes vías de comunicación:

  1. la Autovía de la Barranca (A10)-Autovía del Norte (A1), que une Pamplona/Iruñea con Vitoria-Gasteiz (vía Alsasua y Salvatierra/Agurain);
  2. la Autopista Vasco-Aragonesa (AP-68), que une Vitoria-Gasteiz con Logroño (vía Miranda de Ebro, Haro y Nájera); y
  3. la  Autovía del Camino (A12), que une Logroño con Pamplona/Iruñea (vía Viana y Estella/Lizarra).

GoogleViewAltoEga

En los vértices de esta red vial se desarrollan tres áreas de expansión urbana: Pamplona/Iruñea E (198.000 hab.), Vitoria-Gasteiz O (242.000 hab.) y Logroño S (153.000 hab.).

En el interior de este frágil espacio natural, rodeado de autopistas, autovías y polígonos industriales, brotan cientos de fuentes de limpias aguas que confluyen en sentido oriental hacia Estella, enclave en el que el río ha recogido su mayor aporte hídrico, que inyectará en el Ebro cerca de Calahorra, a escasos kilómetros de la confluencia con el Arga-Aragón, confirmando el dicho de “el Ega, el Arga y el Aragón hacen al Ebro varón”.

Foto viajero: Puente de la Carcel (Estella)

La fuente primera del río Ega se localiza en la sierra de Cantabria (Álava), una cadena de montañas que no supera los 1450 m.

Aguas arriba del Ebro los principales afluentes son, por el norte:

Por el  sur:

En las próximas semanas trataremos de dar a conocer el valors ecológico de estos ríos que nutren la cuenca alta del río más caudaloso de la península ibérica.

Imágenes cedidas por

El Valle de Améscoa florece

En los últimos años la Comunidad Vasca en general, y los habitantes de Álava en particular, están despertando a la realidad de que vivir del turismo es posible e incluso deseable, desde un punto de vista tanto verde como económico.

Comenzamos a compararnos con otras zonas turísticas de más envergadura o, mejor dicho, con más antigüedad en el oficio. Vemos, como con ojos nuevos, el inmenso potencial de la zona y, también, la necesidad de planificación con garantías  de sostenibilidad para no caer en errores pretéritos.

Y aunque nos refiramos a Navarra, el siguiente ejemplo tiene un valor especial para la Montaña Alavesa.

El Valle de las Amescoas (el topónimo “Améscoas” en plural, hace referencia a la inclusión de ambas distinciones, Améscoa Alta y Améscoa Baja), engastado en el seno de las magníficas sierras de Lóquiz y Urbasa, es pionero en este reconocimiento del potencial propio. Para quienes aún no tengan el placer, hablamos de un enclave natural privilegiado con acceso a tanta historia (incluso pre-historia) y naturaleza como seamos capaces de asimilar.

Hace tiempo que sus habitantes se han percatado del valor inigualable de sus tierras, como de hecho demuestra la larga trayectoria del Hostal Irigoyen en Zudaire, que se nutre especialmente de los visitantes del Nacedero del Urederra.

(Más fotos increíbles: http://www.nacederourederra.com)

(Más fotos increíbles: http://www.nacederourederra.com/)

Lenta, pero constantemente, nuevas empresas orientadas al turismo van poblando el valle.

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Noche Buena y rústica

Dos grandes noches de invierno tiene la Villa de Santa Cruz de Campezo.

Una es la del martes de Carnaval, en que se culpa de todos los males del año a un monigote llamado Toribio, para después lanzarlo al Río Ega… la purificación por el agua; una costumbre que da bastante yuyu si nos preguntamos quién sería aquel primer Toribio de carne y hueso al que se aplicó la primera pena de la tradición…

La otra es la que aconteció ayer mismo: la celebración pagana de la Noche Buena, con la presencia del Olentzero, como en todos los pueblos del País Vasco.

Una distinción básica de la fiesta del Olentzero con la que acontecerá en aproximadamente dos semanas, la llegada de los Reyes Magos, es la humildad del personaje. Al no estar relacionado con la nobleza de forma alguna, su aparición, sobre todo en municipios pequeños como este, va rodeada de una simplicidad autóctona que conmueve.

A falta de una foto de Olentzero en acción, una de "La casa del Olentzero", en Santa Cruz de Campezo (Foto: Vega García Humayor)

A falta de una foto de Olentzero en acción, una de “La casa del Olentzero”, en Santa Cruz de Campezo (Foto: Vega García Humayor)

Equipado con un saco rústico y un burro, codo a codo con su flamante compañera Mari Domingui, Olentzero recorre la vuelta al pueblo al son de la trikitixa y el pandero, enmarcado por los cantos navideños de pobladores encantados de mover los pies en una noche que suele ser más que fría.

Una vez en la plaza, el decorado que envuelve a la pareja es tan sencillo como cargado de simbología: Boj (ezpela), paja y fuego.

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El Certamen Literario Macaria Iriarte en época de crisis

El Ayuntamiento de Campezo pone, un año más, nuestra inventiva  a prueba con la quinta edición del Concurso de Cuentos Macaria Iriarte.

Pero… en primer lugar, me retracto. El certamen 2012 no nos pone a prueba en general, sino sólo a los escritores menores de 17 años. En época de crisis, es esta una medida comprensible… aunque no dejo de penar por la categoría Adultos perdida en los vericuetos de la burocracia.

Me consta que en los últimos años la jerarquía de la convocatoria ha ido perdiendo prevalencia, pero que se elimine una categoría completa no deja de parecerme un paso atrás en la apuesta cultural del municipio.

De acuerdo, en ediciones anteriores la participación en la categoría Adultos no ha sido desbordante, pero eso no significa que no pudiera haber estado mejor publicitado y quizás hasta, tal vez, mejor organizado por el consejo de cultura del municipio. No hablemos ya de una dotación superior, tema que evidentemente queda fuera de discusión cuando se plantea que no hay presupuesto para nada.

Con un poco de imaginación, hubiera sido posible darle un poco más de solidez, un poco más de apoyo, hasta de “campaña” podríamos hablar, para que todo aquel mayor de 18 años en la comarca interesado en contar una historia, y muy especialmente los mayores de cincuenta y sesenta, tuvieran una vía de expresión.

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