De excursión por Arluzea y su patrimonio natural e histórico

Más abajo recogemos los enlaces de las dos excursiones que recomendamos para Arluzea. Antes vamos a hacer un rápido repaso por su patrimonio natural e histórico. En Wikipedia podemos leer (18.03.2013):

Arlucea (en euskera y oficialmente Arluzea) es un concejo del municipio de Bernedo en la provincia de ÁlavaPaís Vasco (España). Fue un municipio independiente hasta 1963 cuando se unió con el vecino municipio de Marquínez para dar lugar al municipio de Arlucea-Marquínez, que a su vez quedaría posteriormente integrado en el municipio de Bernedo.

Foto de Pitiklin (2011)

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¿Entregamos a mano?

La supresión en toda Álava del proyecto  “Aulas Telemáticas” deja a la Biblioteca Pública de Campezo sin el servicio de búsqueda de información en línea y procesador de textos, que eran sus principales utilidades.

Vista del hueco dejado por los ordenadores tras su retirada.

Vista del hueco dejado por los ordenadores tras su retirada.

Se conocía como Aulas Telemáticas a la iniciativa del Departamento de Administración Foral y Local y Desarrollo Comarcal de la Diputación de Álava que tenía el objetivo explícito de “favorecer el conocimiento e implantación de Nuevas Tecnologías (Internet, videoconferencia y multitud de nuevas herramientas informáticas de aprendizaje, búsqueda y tratamiento de la información) en diversos núcleos de población de toda la geografía alavesa” (cita: http://aulastelematicas.com)

El proyecto, básicamente, se encargaba de la aportación y mantenimiento de los equipos informáticos con que se dotaba a las bibliotecas u otros recintos de cultura alaveses. Este servicio era llevado a cabo por el Instituto Europa, que bastante a pesar suyo y después de haber propuesto una reducción de gastos significativa, se vio obligado a retirar los equipos con la consecuente desolación de los edificios y las personas que los concurren.

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El gran delta de la Cuenca de Cameros

Cuando imagino que en un pasado remoto nuestra tangible Montaña Alavesa se encontraba bajo el agua, me da un vuelco el estómago, como si la tierra que pisamos ya no fuera tan firme, como si nuestra vida no fuera más que pasajera…

No hay como la valentía innata de un niño, un ser que se sabe provisionalmente inmortal, para enfrentarse a uno de los más sorprendentes pliegues del pasado: el período Jurásico.

Los estudiosos nos han propuesto la siguiente imagen: el mar Tethys cubriendo la mayor parte de Europa, convirtiendo los valles de Iregua, Leza, Cidacos y Alhama en un fértil delta por donde se desplazaban al menos tres tipos de dinosaurios de los que se conservan huellas y restos: ornitópodos, terópodos y saurópodos.

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Noche Buena y rústica

Dos grandes noches de invierno tiene la Villa de Santa Cruz de Campezo.

Una es la del martes de Carnaval, en que se culpa de todos los males del año a un monigote llamado Toribio, para después lanzarlo al Río Ega… la purificación por el agua; una costumbre que da bastante yuyu si nos preguntamos quién sería aquel primer Toribio de carne y hueso al que se aplicó la primera pena de la tradición…

La otra es la que aconteció ayer mismo: la celebración pagana de la Noche Buena, con la presencia del Olentzero, como en todos los pueblos del País Vasco.

Una distinción básica de la fiesta del Olentzero con la que acontecerá en aproximadamente dos semanas, la llegada de los Reyes Magos, es la humildad del personaje. Al no estar relacionado con la nobleza de forma alguna, su aparición, sobre todo en municipios pequeños como este, va rodeada de una simplicidad autóctona que conmueve.

A falta de una foto de Olentzero en acción, una de "La casa del Olentzero", en Santa Cruz de Campezo (Foto: Vega García Humayor)

A falta de una foto de Olentzero en acción, una de “La casa del Olentzero”, en Santa Cruz de Campezo (Foto: Vega García Humayor)

Equipado con un saco rústico y un burro, codo a codo con su flamante compañera Mari Domingui, Olentzero recorre la vuelta al pueblo al son de la trikitixa y el pandero, enmarcado por los cantos navideños de pobladores encantados de mover los pies en una noche que suele ser más que fría.

Una vez en la plaza, el decorado que envuelve a la pareja es tan sencillo como cargado de simbología: Boj (ezpela), paja y fuego.

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