Iñaki Martínez, premio Mendialdetik 2016

Vía mendialdetik.wordpress.com

Iñaki Martínez, responsable del Centro de Interpretación del ferrocarril Vasco-Navarro y Oficina de Turismo Comarcal de Montaña Alavesa ha recibido el premio otorgado por Mendialdetik, Asociación de Turismo Verde de Montaña Alavesa por su labor de promoción turística de la comarca. Joseba Abaitua, presidente de Mendialdetik, le ha hecho entrega de la edición especial del mapa naturalístico de “Las Fuentes del Ega, Ayuda e Inglares”.

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Noche Buena y rústica

Dos grandes noches de invierno tiene la Villa de Santa Cruz de Campezo.

Una es la del martes de Carnaval, en que se culpa de todos los males del año a un monigote llamado Toribio, para después lanzarlo al Río Ega… la purificación por el agua; una costumbre que da bastante yuyu si nos preguntamos quién sería aquel primer Toribio de carne y hueso al que se aplicó la primera pena de la tradición…

La otra es la que aconteció ayer mismo: la celebración pagana de la Noche Buena, con la presencia del Olentzero, como en todos los pueblos del País Vasco.

Una distinción básica de la fiesta del Olentzero con la que acontecerá en aproximadamente dos semanas, la llegada de los Reyes Magos, es la humildad del personaje. Al no estar relacionado con la nobleza de forma alguna, su aparición, sobre todo en municipios pequeños como este, va rodeada de una simplicidad autóctona que conmueve.

A falta de una foto de Olentzero en acción, una de "La casa del Olentzero", en Santa Cruz de Campezo (Foto: Vega García Humayor)

A falta de una foto de Olentzero en acción, una de “La casa del Olentzero”, en Santa Cruz de Campezo (Foto: Vega García Humayor)

Equipado con un saco rústico y un burro, codo a codo con su flamante compañera Mari Domingui, Olentzero recorre la vuelta al pueblo al son de la trikitixa y el pandero, enmarcado por los cantos navideños de pobladores encantados de mover los pies en una noche que suele ser más que fría.

Una vez en la plaza, el decorado que envuelve a la pareja es tan sencillo como cargado de simbología: Boj (ezpela), paja y fuego.

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Viaje iniciático al corazón del cine

Este verano 2012 tendremos, jóvenes y adultos, la oportunidad de sumergirnos en el mundo de la creación cinematográfica y a la vez potenciar nuestro inglés, a través del programa de Bizipoza Cinema School.

Con el lema “Everyone has a story to tell” (todos tenemos una historia que contar) la Escuela de Cine Bizipoza nos presenta su convicción de que mostrar nuestra propia visión al mundo es apostar por la diversidad cultural. Leer más de esta entrada

Victoria Arroniz González de Alaiza

El domingo 30 de mayo nos dejó Victoria Arroniz González de Alaiza, Vitori, “la rubia” de Bujanda, pocos días después de cumplir 87 años. Con ella desaparece una amiga (a quien teníamos como abuela), así como una parte considerable de la memoria histórica de esta población de Montaña Alavesa.

Vitori (izq) con Encarna y Ochoa en fiestas de Bujanda (2007)


Transcribo una conversación que tuve con ella (y Amado Foronda, su esposo), el 10 de agosto de 2009 en la cocina de casa:

[Vitori] La de veces que he ido yo con el abuelo Gorgonio a Marquinez y Arlucea, por las fiestas de San Juan (y de la Ascensión en Marquinez).

Atravesábamos todo Izki a caballo. Salíamos de víspera y se tardaba toda la tarde en llegar.

Gorgonio tenía cuatro hijos. Mi padre, que vivía en Bujanda; el abuelo Mateo, en Corres; la tía Maximiniana, en Quintana (casada con Juan Domingo Martínez);  y la tía Estéfana, en Arlucea (casada con Julio Egurcegui).

Teníamos en Arlucea seis primos (dos chicas y cuatro chicos).  ¡No hemos estado de juerga con esos tíos y primos! ¡No armábamos ciscos con ellos!

Más adelante iba a Maeztu en tren y de allí andando a Apellaniz y de Apellaniz a Arlucea por la dehesa.

[Amado] Mi padre trabajó mucho en la construcción del tren Vitoria-Estella. Echó todo el hormigón del puente largo de la Central [eléctrica], junto a Antoñana. Decía: este puente cuando pase el primer tren, se ha de caer. Porque se ve que apenas echaban mortero; mucha arena y unos puñados de mortero. Y míralo, aún se tiene.

[Vitori] También íbamos a la Central de Antoñana, en burra, a vender leche. Vaya bien lo pasábamos. ¡Qué jotas me tiraba! En todas las familias había diez o doce hermanos.

[Amado] Familias largas, pero no había un real.

La que más tenía era la familia de los Perreros. El abuelo Ramón; luego el hijo Lázaro, que era un señorito y vivía de las rentas. Las pasó muy mal al final. Vendieron la finca por 30.000 pesetas. Empezó a subir la vida y ¿qué son 30.000 pesetas? Se la vendieron a los Tiquis y se la labraban los Patones, ya por la Guerra Civil. La casa la compró Polentxo Estívariz (hijo de Polentxo el viejo).

[Vitori] Iba a casa de los Arrieta, en la que vivía una modista de Corres, Angelita Sagastuy (su marido era Ismael Elorriaga, albañil de Maeztu). En casa Arrieta había dos vecinos. A aprender con Angelita íbamos muchas chicas, de otros pueblos también, y se quedaban a dormir. Eso le daba mucha animación, andaban chicos y chicas…

Estuve dos inviernos en Maeztu, aprendiendo a coser, y otros dos en Santa Cruz, con el sastre, haciendo pantalones y chaquetas. Ahora no hace falta, todo se compra hecho. Pero entonces había que coser.

He tenido otras conversaciones con ella. Guardo por ejemplo la lista de piezas de antes de la parcelaria, que ella recordaba en orden y de memoria, empezando por el camino de Santa Cruz y terminando por el de Corres, cerrando un círculo en sentido de las agujas del reloj.

Tengo pena de no haber conservado más apuntes. Realmente era Vitori todo un personaje, de gran carácter y entusiasmo. La echaremos mucho de menos.

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