Formación desde la Montaña

Es verano. Muchos de nosotros estamos inmersos en la idea global de las vacaciones: si no las hemos tomado aún, estamos pensando en las que tomaremos cuanto antes y, de no ser posible, en las que tomaríamos si pudiésemos. Además, las vacaciones de los demás nos envuelven. Las de nuestros colegas, las de nuestros familiares con sus souvenirs, las de nuestros hijos, que modifican sensiblemente nuestro día a día…

Tal vez también haya cuatro pensando en lo que harán a partir de septiembre-octubre, que es una sensación como de lunes pero a lo bestia. Hay, sin embargo, una receta para que ese lunes-tridimensional no agüe nuestro veranito presente: la visualización de planes edificantes, tal vez un cambio de trabajo, quizás un nuevo proyecto que dar forma en otoño, acaso una carrera que siempre nos ha interesado y nunca encontramos el momento de seguir.

Y con respecto a esta última elección, he pensado que tal vez sea buen momento para empezar a tomar en cuenta las posibilidades reales de cursar estudios superiores para las personas que vivimos en pueblos pequeños. Estas posibilidades existen, y es hora de que nos beneficiemos de ellas.

(Foto: sergimateo.com, Consejos para estudiar a distancia)

A aquellos que buscan seguir formándose, pero cuya vida profesional y familiar excluye por definición la oportunidad de desplazarse unas cuantas decenas de kilómetros diarios y asistir a clases presenciales; os resultará útil ponderar las posibilidades de crecimiento que una conexión a Internet nos puede otorgar.

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