¿Es verde el fracking?

Camping, puenting, footing, trekking, incluso natouring o sofing son actividades con las que estamos más o menos familiarizados, aunque no las realicemos a menudo. Es por eso que si alguien nos dijera que se va a practicar el fracking en Álava, pensaríamos “ah, pues bien… tal vez me apunte un día de estos”.

Acaso, si en vez de eso nos dijeran que se proyecta extraer gas de las profundidades a través de un sistema de fractura de la roca con fluídos químicos sin un previo estudio de impacto ambiental, se nos encendería alguna lucecita roja.

Definición de fracking

La fractura hidráulica o fracking posibilita la obtención de gas natural desde formaciones rocosas a gran profundidad por debajo de la superficie terrestre. A estas profundidades puede no haber la suficiente porosidad o permeabilidad en la pizarra que permita el escape del gas natural para nuestro aprovechamiento de un modo económico. Es por esto que para obtenerlo se provocan fracturas de modo artificial a través de la inyección de fluidos y luego algún sólido poroso, como arena, para mantener abierta la fractura.

Inquietudes medioambientales

En EEUU donde esta práctica ha tenido más popularidad en la última década, se han asociado al fracking varios efectos colaterales: La potencial contaminación de las aguas subterráneas, riesgos de contaminación del aire, la posibilidad de escape de gases y químicos a la superficie, la mala manipulación de deshechos y los efectos de éstos sobre la salud.

Fracking en Gran Enara

A casi tres meses del anuncio del lehendakari López en relación a los sondeos en Álava para la posible extracción de un combustible fósil, el gas, en una cantidad exhorbitante (todos hemos oído lo de abastecer a Euskadi durante sesenta años… aunque ya no creamos en los Reyes Magos), varios colectivos preocupados por el futuro del medio ambiente han dado la voz de alarma, sin una consecuencia tangible.

La plataforma integrada por grupos de diversa índole tales como Equo, Bildu, Ekologistak Martxan, Mendialdetik, Hala bedi entre otras, se han unido con un mismo fin: que se suspendan los sondeos (y las inversiones millonarias) hasta que se haya llevado a cabo el correspondiente estudio de impacto ambiental; sobre todo ante las denuncias ecologistas en EEUU, que han llevado al país vecino de Francia a prohibir este tipo de extracción, mientras en otros puntos del globo su práctica ha sido suspendida.

Hasta que no quede probado lo contrario, el fracking se presume inocente, de acuerdo. Mas queda un asunto por aclarar: ¿Cuánta energía necesitamos consumir los vascos? Hablo de necesidad, no de lujo. Acaso aún está lejos la era en que consumamos estrictamente lo que producimos. Da la impresión de que año tras año buscamos nuevas formas de producción energética, no siempre renovable… llámese centrales nucleares que no agotan sus licencias, plantas de generadores eólicos, parques solares, centrales hidroeléctricas, y ahora extracción de gas con métodos poco económicos.

¿No es hora de que hagamos cuentas? Es una cuestión administrativa básica: cuánto tengo, cuánto puedo gastar.

Un viejo dicho nos previene: “no todo lo que se nos ofrece es para tomarlo”.

Fuentes:

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: